miércoles, 10 de junio de 2009

Los hombres y las mujeres ante el dinero

Penelope Wang
Cuando se trata de la administración del dinero, las mujeres se preocupan más que los hombres, y les es más fácil pedir ayuda con sus problemas monetarios.


Esa es la brecha de género descrita en un informe reciente de Financial Finesse, empresa que opera en una línea de ayuda de planeación financiera como beneficio a los empleados de empresas grandes.


Entre los hallazgos están los siguientes: sólo el 53% de las mujeres dicen dominar el manejo de su flujo de efectivo y gastan menos de lo que ganan cada mes. En cambio, el 71% de los hombres hizo esta afirmación. Sólo el 36% de las mujeres dice pagar regularmente el total de sus tarjetas de crédito, comparado con el 61% de los hombres.


Durante el mismo período, Financial Finesse recibió más del doble de llamadas telefónicas de mujeres que de hombres (68% contra 32%). Según el estudio, más del 40% de las llamadas de las mujeres están relacionadas con problemas de deudas, comparado con el 36% de las llamadas de los hombres. Cerca del 30% de las llamadas relacionadas con deudas son de asuntos de gran urgencia financiera, como ejecuciones hipotecarias y bancarrota.


La misma brecha de género puede observarse cuando de inversiones se trata. Cuatro de cada diez mujeres dicen tener conocimientos generales de acciones, bonos y fondos de inversión contra el 73% de los hombres, y sólo el 24% de las mujeres están seguras de que sus inversiones están colocadas de forma apropiada, comparado con el 40% de los hombres.


¿Esto quiere decir que las mujeres son menos capaces que los hombres en cuando al manejo del dinero? No necesariamente: las mujeres están de acuerdo, tanto como los hombres, en que están contribuyendo al plan de retiro de sus lugares de trabajo (86% y 85% respectivamente). Sólo un tercio de las mujeres (misma proporción para los hombres) dijo estar incómoda con el tamaño de sus deudas (no hipotecarias).


Tal vez el problema principal es la confianza; un sondeo de Harris Poll para Charles Schwab realizado en 2006 descubrió que el 48% de las mujeres (el doble del porcentaje de los hombres) dijeron que "invertir les da miedo".


Aún así, a pesar de la falta de seguridad, las mujeres tienden a invertir mejor que los hombres. Un estudio de los profesores Brad Barber y Terrance Odean, realizado en 1999, señaló que el rendimiento de riesgo fijo de las inversiones de las mujeres había superado al de los hombres por un punto porcentual al año.


La razón principal es que las mujeres realizan movimientos con menos frecuencia y manejan portafolios menos riesgosos. Los hombres, por el contrario, suelen tener demasiada confianza, lo cual es dañino para su desempeño.


A pesar de sus dudas, las mujeres administran el dinero de sus hogares con mayor frecuencia que los hombres.


El 60% de las mujeres dicen ser responsables del presupuesto, de pagar las cuentas y de los gastos diarios, según un sondeo de Money en 2006, aunque más hombres dicen ser responsables de las decisiones de inversión y de los planes de retiro.


Con su experiencia y con un ingreso mayor, la seguridad financiera de las mujeres y su responsabilidad han crecido. Entre las mujeres con portafolios de 100,000 dólares o más, el 63% dice ser directoras financieras de sus hogares y tomar la mayor parte de las decisiones relacionadas con el dinero, según una investigación del programa de Citibank, Women & Co. Siete de cada diez están de acuerdo en que están letradas en materia financiera y de inversión.


Con esto dicho, las mujeres deben preocuparse de sus finanzas de una forma que los hombres no, porque aún lidian con una brecha salarial por género; en promedio, las mujeres ganan menos que los hombres. Las mujeres también tienen que hacer frente a los retos de financiar un retiro más largo con un ingreso más bajo, ya que su expectativa de vida es mayor que la de los hombres. Los índices de pobreza entre las mujeres mayores son dos veces más altos que los de los hombres mayores según la Asociación Estadounidense de Personas Retiradas (AARP por sus siglas en inglés).


La moraleja para las mujeres es muy clara: encárguense de su dinero y, a diferencia de los hombres, no tengan miedo de pedir indicaciones cuando las necesiten.

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